Zombis

La semana pasada un amigo viajó a Italia. No me habló del país, sólo de lo que vio.

Centenares de personas, adultos con niños, mayores y animales de compañía caminando por solitarias carreteras enfrentándose al frío, mojados, de noche, sin saber dónde están pero sobre todo a dónde van, qué comerán ni dónde dormirán. Muertos vivientes, zombis errantes sin mayor objetivo que sobrevivir, sin mayor esperanza que llegar a algún lugar donde puedan quedarse y poder dar sentido a lo que han vivido, aunque no lo tenga. No tienen ya un ancla que los mantenga fijados a la realidad, y eso hace que, como a los enfermos mentales graves, sus palabras no tengan una coherencia, sus ojos no detengan la mirada sino que miren más allá de lo que ven, y sus pensamientos los lleven más allá de lo comprensible para el resto. La errancia es una característica que se ha combatido con las costumbres, la cultura y la organización, todo eso de lo que se alejan.

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