Frío

Parece que el frío ha llegado a esta parte del mundo también.

En Gipuzkoa la temperatura ha bajado, tenemos la excusa perfecta para abrigarnos, para encender el fuego bajo, subir la calefacción, tomar algo calentito y planear los últimos retoques de Navidad que está a la vuelta de la esquina.

Mientras tanto y aprovechando la multitud en los mercadillos navideños, alguien decide instalar el frío entre todos.

Amenazaba, el frío nos estaba rondando en las noticias.En las redes sociales los candentes bombardeos no paran de caer, de enfriar corazones. Invitan a que no miremos a otro lado, una y otra vez, los gélidos bombardeos.

Sí, subamos la calefacción, abriguémonos, tomemos algo caliente, porque este frío no nos lo vamos a poder sacar de encima, a no ser que seamos ciegos, que nos hagamos los sordos, que nos neguemos a escuchar los gritos mudos que nos trae el viento, y también las noticias.

Sigamos adelante con nuestras compras, nuestros encuentros, nuestros suaves abrigos, tratando de que el frío no nos toque, que no nos alcance, por lo menos hasta que pase la Navidad.

Pero ¡qué difícil debe ser combatir el frío cuando no tienes abrigo! ¡Qué difícil cuando el frío que te atenaza es el que provoca el miedo! El miedo a morir, el miedo que provoca el saber que no tienes dónde volver, quizás el miedo a no morir.

Sólo el nacimiento de Pedro, el nacimiento de un nuevo miembro de la familia, puede devolver a alguien el recuerdo del calor y hacerlo depositario de todas las esperanzas, la piedra sobre la cual se podría construir tanto, y tan distinto a lo que estamos destruyendo.

Anuncio Cruel

Hace unos días hablaba con una gran amiga que es además muy buena observadora y capta con sutileza y humor los signos de la actualidad. Conversábamos distraídamente sobre el nuevo anuncio de la Lotería de Navidad. Ella dijo que le parecía un anuncio cruel y despiadado. Para los que todavía no lo hayan visto, narra la historia de Carmina, una maestra jubilada que fruto de una equivocación cree que le ha tocado la Loteria de Navidad.

Cuando la gente a su alrededor se da cuenta de la confusión, en vez de explicarle lo que realmente ha pasado, eligen seguirle el juego. Incluso montan un festejo en el que involucran a todo el pueblo para ahondar en el engaño, para no desilusionar a Carmina. Según mi amiga, la tratan como si fuera tonta. En este anuncio hay muchas cosas que no se entienden, pero hay algo que queda claro, y es que Carmina no es tonta.

En ocasiones tratamos a las personas mayores como si fueran niños, olvidándonos de que han vivido mucho, de que han acumulado experiencias ni soñadas por nosotros. A veces no sabemos ni siquiera quiénes fueron, lo que hicieron en su vida pasada ¡nuestro propios abuelos!

Muchos lloran viendo este anuncio cruel, sin saber por qué. Lo único que puede sacarnos alguna lágrima en este anuncio es el pensamiento de lo que podríamos haber hecho con nuestros mayores y nunca hicimos. Al verlo, no puedo evitar pensar en la cantidad de personas que viven solas en una ciudad que quizás no es la de ellas, lejos de sus recuerdos, de sus fracasos y de sus triunfos.

Carta a los Reyes Magos

Queridos Reyes Magos, después de intentar escribir esta carta más de 10 veces, me he dado cuenta de que llevo mucho tiempo sin escribir cartas. He escrito bastantes mails este año, he  garabateado cosas en un viejo cuaderno, muchas listas de la compra y cosas que hacer, pero dirigirse a alguien una vez al año para pedir cosas y rendir cuentas es más difícil de lo que pensaba.

Dicen los que escriben que hacerlo es una necesidad para ellos, una forma de vivir la vida, una manera de entenderla, una vía para pensar, pero esto es muy diferente. Les escribo para pedirles cosas que se pueden comprar con dinero, al fin, cosas que yo misma podría comprar.

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La Inocencia

Seguro que todos ustedes conocen a algún adulto que tiene el rasgo de la inocencia.

Es una característica que asociamos con la sencillez, con la falta de maldad, con la confianza y la alegría. Es eso que pocos adultos conservan de su niñez, esa frescura que tienen los niños y que hace que con sus preguntas inocentes se acerquen más a la verdad que cualquiera con un gran conocimiento o experiencia.

Ahora que estamos en la época Navideña, los que tenemos niños cerca, podemos sentir su inocencia de una forma más clara y manifiesta. También nosotros los adultos nos pasamos a ese bando y jugamos con su inocencia para hacerla más grande, para que dure más, porque pobre del que crea que la inocencia es eterna, casi todos hemos experimentado la pérdida de ese mundo de imaginación, de confianza y de ligereza.

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