Corriendo

Si corriendo te tranquilizas, te sientes bien, tu mente se despeja y te permite seguir soñando, prueba a no parar de correr.

Corre que llegamos tarde, venga que se nos escapa el autobús, date prisa y acaba el plato, vístete y ponte las zapatillas, una ducha rápida y el pijama que mañana te levantas muy temprano.

No te detengas a ver esa hormiga, cuidado con las flores, no las pises, tampoco te pares a hacerme un ramo, sólo son hojas que en otoño se desprenden de los árboles, no pises el charco con los zapatos nuevos, corre, pásalo bien pero corre, da las gracias, pide por favor, pero corre, venga, que no tenemos todo el día, tenemos que seguir corriendo.

Silencio. Es de noche, todos duermen, parece que hemos parado, los pies me laten de tanto correr, la cabeza sigue corriendo, repasando, rememorando, el tiempo se me escapa de las manos, y hay cosas que pasaron hace tanto y sin embargo parece que fue ayer. Lo malo parece que dura eternamente, que nunca acabará, y lo bueno ocurre corriendo. El reloj se acelera en ocasiones, nunca en los anuncios que interrumpen la película que estoy viendo, que no olvidaré y que me lleva a rememorar que la vi corriendo, que no me detuve, que me perdí los detalles, que no disfruté lo suficiente.

No me hagas caso, no me obedezcas. Hazlo, haz lo que tengas que hacer, pero detente, es sólo un segundo, ese intervalo entre prisa y prisa es el que recordarás.
Corre, pero hazlo en la buena dirección, en esa que te lleva a encontrar las huellas de los que estuvieron antes, a marcar las tuyas propias, sin miedo a que sean claras y otros puedan reconocer. Son tus marcas, eres tú en un segundo que decidiste parar y ver.

Algo que hacer

Cualquier profesional de la atención al malestar psicológico puede confirmar los estragos que puede producir en las personas una situación de desempleo: ansiedad, depresión, soledad, culpa, vergüenza, y un sinfín de síntomas psicosomáticos.

¿Qué ocurre en alguien que se encuentra sin trabajo y comienza a tener alguno de estos síntomas?

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Todos por Igual

En el ámbito de la Salud Mental hemos llevado hasta el extremo la premisa de “todos por igual”; y es que actualmente el malestar psicológico se está tratando como si fuera el mismo para cada categoría… depresión: todos igual tratamiento; ansiedad: todos igual tratamiento; TDAH: todos igual tratamiento… Sin embargo yo nunca he visto dos personas que se depriman del mismo modo ni por las mismas causas.

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