LA ROSA Y EL LIBRO:

Quien haya paseado aunque sólo sea una vez por Paseo de Gracia de Barcelona en el día de Sant Jordi estará de acuerdo conmigo en que esa ciudad es especial.

Cada 23 de Abril la ciudad amanece más temprano que cualquier otro día del año. Y no porque ya comiencen a alargarse los días con la llegada de la primavera, sino porque el aroma de las rosas va entrando sigilosamente por las ventanas de todas las casas de los habitantes de Barcelona antes que el sol. El aroma de las rosas y de los libros.

La casa-escultura Batllo se engalana para este día, sus balcones cubiertos de aquellas rosas que brotaron tras la muerte del dragón, enmarcado por su esqueleto y sus escamas de vivos colores, real-izando la historia de la joven y el príncipe,

No hay que ser muy observador para percatarse de que un día como ese nadie camina solo en toda la ciudad. No hay quien no vaya acompañado de una o más rosas en la mano.

Cuando veo algo así me pregunto para quién serán esas rosas, a dónde irán a parar, si son deseadas o no, qué deseo pueden tener escondido.

Y ¡qué decir de los libros! Muchos sólo se quedarán con su aroma, con su peso y suavidad al recibirlos, con sus colores o la dedicatoria que no puede faltar en un libro recibido en el día de Sant Jordi.

Para los pequeños podrá ser el primer libro de muchos que leerán en el futuro. Para los que no leen, una nueva oportunidad, la de sumergirse en una nueva aventura, conocer un personaje que les acompañe para siempre.

Extraña pareja la de la rosa y el libro. Unidos por la casualidad para no dejar a nadie solo.

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