NEOLOGISMO DE GUARDERÍA:

Hoy me he reído mucho con un retweet de uno de nuestros académicos de la lengua.

A menudo ocurre que hace referencia a malos usos de una palabra, y aprovecha para ajustar cuentas con el incauto que haya metido la pata.

En el tweet de hoy, una mujer ha criticado el uso que otra ha hecho de la palabra “guardería”. La primera acusaba a la segunda de no defender la educación en nuestro país. En las guardería se guarda a los niños, en las escuelas infantiles se educa, sentenciaba airada la primera. La segunda, imagino que desconcertada, callaba.

Este es sólo un ejemplo de la guerra abierta que estamos presenciando.

Siempre pensé que las lenguas son el último bastión de la libertad, que yo siempre podría utilizar la mía como yo quisiera, mientras no faltara el respeto a nadie. Además, su uso de todas las formas posibles, hablado, escuchado, leído, imaginado, me ha aportado siempre muchas satisfacciones, también disgustos, pero me ha permitido combatir problemas y sobrevivir.

Sin embargo últimamente me encuentro encajonada en ciertos momentos porque parece que hay quien se ha apropiado de algunas palabras, también de su significado. Tal es así que en ocasiones el uso de una palabra que hasta entonces había utilizado sin temor parece situarme en una determinada ideología o en un determinado grupo o color.

Y eso no me gusta nada. Me apresa en vez de liberarme.

Me gusta utilizar las palabras intuyendo que se va a entender lo que quiero decir, aun sabiendo que  existe el riesgo del malentendido. Pero no me gusta esquivar una de ellas por temor a que se entienda lo que algunos pretenden que se entienda.

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