El Camino

Esta mañana sales de casa sin pensar en nada en concreto, sin rumbo, aunque tienes muchas cosas que hacer, muchas cosas que atender, pero dejas que tu mente vuele, como tus piernas, porque quieres escuchar el ruido de la ciudad, ese ruido silencioso de los amaneceres y de los madrugadores: el trote amortiguado de las zapatillas del corredor, el cric cric de la bici del vecino que sale cada mañana a la misma hora que tú y que te saluda con una mirada, el viento fresco que te azota levemente y que te hace mirar al cielo y comprobar que hoy también lloverá aunque no todavía, pero no te importa, porque tienes una recta por delante de ti, no hay mucha opción, el camino es el que es, puedes elegir esta acera o la otra, pero tu destino está siete semáforos más allá, aunque no es el momento de pensar qué hay más allá de esas luces. Sigue leyendo

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